miércoles, 21 de diciembre de 2016

Miyanncico en Navidad

Yanncico es mi ahijado, medio francés, medio capullo. Lo de francés es por su madre y lo de capullo por el padre que decidió que yo fuera su padrino. Yanncico  creo que debe de tener casi 9 años y durante los puentes de diciembre me ha tocado ejercer de padrino. Pero uno tiene su paciencia, el último día le dije:
- Yanncico mío, ya va siendo hora que te llames Yann. Verás, los Reyes son tus padres, más tu madre que tu padre. Lo del ratoncito Pérez, también son tus padres. Y quien te felicitó por teléfono cuando cumpliste 4 años era yo haciendo el argentino y no Messi.
- Eras tú ????? No, era Messi????
- Yann, ya toca dejar unas ilusiones para tener otras nuevas.
 





martes, 20 de diciembre de 2016

Queridos Reyes Magos

Quiero:
- un video de natación sincronizada a cámara lenta
- abandonar un coche con el contacto puesto en un semáforo en rojo
- un cacho de trozo de pedazo de mirarme por dentro con olor a clorofila
- un me resbala del número 73
- una abrazadera espacial
- un problema compartiendo mesa con una solución
- un si te he visto no me acuerdo salpicado de un pobre de nosotros como te huela
-  y que no falte un eso y tal, de hecho es el regalo  que realmente quiero, lo demás déjalo dentro del coche





lunes, 2 de mayo de 2016

Nuevos gustos, viejos huesos

Al día tengo 20 minutos que son para mí, no contesto el móvil, no hablo con nadie, me cierro en el coche y recorro un trozo de pedazo de ciudad en la que transito de una vida a la otra, no es que me muera, es que llevo doble vida, y francamente no lo llevo bien, pago el doble de impuestos. En esos 20 minutos he descubierto que lo que jamás toleraba, la música salsa, ahora tiene un poderoso efecto antiestrés, antigravitatorio y antioxidante en mí. Que sabiduría popular, qué letra tan intensa, sencilla, concreta e impactante. Y un semáforo por aquí, y otro por allá, dale papi, dale...Coño veo a la guardia urbana delante y me pongo tras el Golf de la rubia despampanante. Funcionó,  le hicieron soplar a ella. Subo de nuevo el volumen, y dale por aquí, y dale por allá. Qué sensación tan curiosa sentir que me contorneo por las lineas de una mulata con perfume de asfalto con los huesos tan viejos, qué poderosa es la mente con un poquito de ritmo bien puesto. Mañana cambiaré, me pasaré a Minerva que, echando las cartas, es la mejor hilvanadora de hilos tejiendo vidas que van desde un zurcido hasta un jersey de cuello de cisne.