miércoles, 22 de octubre de 2014

¡Menudo atropello!

Fulánez,  entre sus numerosos defectos, tiene uno muy especial que consiste en decir lo que piensa, por llamarlo de alguna manera ya que no lo ha pensado antes, desconozco qué conexión tendrá  que inicia su recorrido en alguna zona remota de su cuerpo para terminar en la lengua, sin haber pasado antes por la materia gris, la censura, el sentido común o lo políticamente correcto. Fulánez en los primeros cinco minutos de conocer a un tartamudo puede contarle un chiste de tartajas, sin darse cuenta hasta la mitad de la coña. El otro día fue al entierro de Martínez, más conocido como "el torero", y tras acercarse a la joven viuda le dijo: "mi más sincera enhorabuena". La joven  se mordió los labios y Fulánez, de una estocada, entró a vivir.

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