domingo, 31 de agosto de 2014

Cómo poner el vello de punta a las "estuatuas"

Al bar de la Facultad acudían también los de Bellas Artes, entre ellos Raquel, la que hacía performance a besos. Unos daban vida a esculturas con sus manos y ella, con sus labios, daba color a las piedras y llenaba de hiedras el vello de los tíos. El 17 de junio de aquel año todas las estatuas del campus aparecieron con los labios garabateados de carmín. En el transcurso de una semana fueron desapareciendo alumnos y esculturas. Raquel cuando besaba, o daba la vida o la quitaba. A unos los dejaba de piedra, y a otros, con sus labios demoledoramente blandos, los besaba hasta escuchar el rumor de la piedra mojada cómo reblandecía el suelo.

No he encontrado ninguna imagen que se parezca o asemeje a Raquel, ni siquiera la de Dita Von Teese fundiendo el bronce empalmado de Victor Noir en su tumba, así que recurriré a un levantador de vello, de vello de estuatuas


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