domingo, 15 de enero de 2012

Pornofonías

El otro día Fulánez vio un anuncio en el diario, debajo del horroróscopo,  en el que ofrecían servicios pornofónicos. Marcó el número y tras esperar unos treinta segundos a que descolgasen el teléfono escuchó la voz agradable y dulce de una joven que le dijo: "por masturbación en las líneas, le rogamos vuelva a marcar pasados unos minutos". Fulánez recordó ese refrán que dice: casa del carpintero, Pinocho de aluminio.

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