sábado, 8 de octubre de 2011

Del encuentro de Fulánez con una profesora de mecánica de fluidos


Hoy Fulánez ha llenado la bañera de sí, hasta rebosar,  y no ha parado de vaciarse. Se ha ido derramando por sus costados,  a través de las juntas de los azulejos, sin chapoteos,  con el silencio descalzo. Un flujo de sí  ha empezado a salir del baño por debajo de la puerta, como una lengua ciega ha ido recorriendo el costado del pasillo arrimándose al zócalo, atraído por el rastro de una isla sin mar. Llegó hasta la habitación de la profesora de mecánica de fluidos,  hizo soluble la gravedad  reptando por la pata de la cama,  empapó  la espuma de su almohada, inundó la sequedad de las olas de la sábana haciendo surfing  con sus ganas hasta encharcar el contorno de la mujer. Creció como una marea de mil  manos ,  se hizo olas en su rompeolas, jugaron al Robinson Crusoe como si una semana tuviera siete viernes,  y no pararon hasta encontrar el tesoro que, al abrirlo, tiró de la cadena que sujetaba el tapón de la bañera.

4 comentarios:

  1. Y todo lo malo se lo llevó el sumidero en el colchón.

    Efluvios de besos.
    Nuda

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  2. Un punto de vista muy su_mira_dero
    Besos que botan y rebotan en el colchón de agua

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fosforecencias