viernes, 15 de julio de 2011

Miro raro

No soy estrábico, pero verás, yo para mirar uso el método estrabíslasky



No la miro a ella , sino miro como me ve a través del reflejo de la ventana



No miro al niño, miro a las mujeres que se ríen con su exultante ternura



No miro como se contornea el culito de mihura de la mulata dejando una estela de humo de iris, sino la doble verónica de los cuellos de los tíos que se giran al mirarla pasar.



No le miro el escote a la rubia del pelo negro, sino al tío del traje marrón cobre que la mira con cara de pecado.



No miro a la lectora, sino que leo sus labios como esbozan las palabras, como sus comisuras dialogan con el papel, cómo mordisquea su labio inferior, cómo corren las pupilas en ese chorro de tinta que toma vida corriendo de izquierda a derecha, como toma aire cuando pasa una página nueva como quien desabrocha un botón de la camisa.



La vecina de enfrente sigue tocando el violonchelo desnuda, y yo me quedo mirando como el fulánez del doceavo tercera hace un concierto minimalista con el harpa de su cortina, con tan solo dos notas mudas que suenan a gato en celo.



Ya es de noche, hay poca luz en la calle, una mujer vestida de blancanieves va con un strap-on follándose el culo de todos los tíos que pilla por su camino, y sólo me fijo que es bonito el color verde de su vestido.



Me quito las gafas voyeuras.



No hay nada detrás de estas enormes pupilas estrabislakas



más que lo que tú te atrevas a verter con el olor de tus fotones




4 comentarios:

  1. Eres fotógrafo...
    con una sensibilidad....exquisita.
    ;-)

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  2. Yo tampoco miro lo que has escrito, lo palpo con las dos puntitas
    recíprocas y boyeras

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  3. Este voyeurismo táctil tuyo, te lo vas a tener que hacer mirar

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fosforecencias