domingo, 13 de marzo de 2011

S.

Pequeña rebelde, en ese descapotable azul de reflejos gastados y asientos amarillos. Un pañuelo en el cuello. Unas gafas de sol de chupar. Jugaste a un palo, sólo a corazones, aunque te llenasen el tuyo a palos. Manejaste los mejores tambores y fuiste de los mejores sabores. Hasta la mayor putada era una ocasión para hacer belleza. Te measte en el tiempo escribiendo una pequeña nota que decía “tic pis tac pis”. Te comunicaste a través de una única frecuencia, la libertad. Soledad, puedes ser sexy hasta en la última estrella

domingo, 6 de marzo de 2011

Fondeando informalmente



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miércoles, 2 de marzo de 2011

Ahí, hay, ayy

En el fondo hay hambre de forma